Comunicación ante la influenza

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Un blog de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información

El virus por otros medios: Cuando la información oficial no es suficiente

María Elena Meneses

Para algunos internautas empedernidos la red social Facebook se ha convertido en un espacio catártico virtual y un extraordinario laboratorio para indagar sobre las conducta humana ante situaciones tan inusuales como las que estamos viviendo. También, en un espacio en el que la desconfianza, ante la versión oficial de los medios mexicanos ha estado presente.

Tengo poco más de 100 contactos, la mayoría ex alumnos de profesional y alguno que otro colega profesor o periodista. Nunca había estado tan concurrida como en estos días de encierro.

Estos han sido los rasgos preeminentes en mi red:

Día 25 La sorpresa y la desconfianza

Una vez que las autoridades anunciaron la prolongación de la suspensión de clases, la tónica de las entradas fue sorpresa e incredulidad ante las  versiones oficiales y la información diseminada por los medios que se ajustaron a las conferencias de prensa. ¿Será para tanto?; ¿Será que nos esconden algo?; ¿ Nos estarán diciendo la verdad?; ¿ me vacuno o no me vacuno?.

Día 26 La desconfianza y los medios extranjeros

Los internautas comenzaron a postear ligas de medios del extranjero. Ninguna a algún diario mexicano, lo cual es un síntoma de desconfianza para con nuestros medios, sin duda. Google maps, NYT, LAT, El País, entre los más citados.

Día 27 La exigencia

La tónica del día en Facebook fue la exigencia  a las autoridades y a los  medios mexicanos de indagar:

a) Si se cura ¿porqué en México se muere la gente?

b) ¿Los tapabocas sirven o sólo es una estrategia del gobierno para que pensemos que están haciendo algo?

Las ligas a medios extranjeros se incrementaron convirtiéndose éstos en fuente creíble.

Los internautas  ofrecieron las ligas las ligas a los comunicados de la OMS, así como a videos en los que Margaret Chan informaba de la gravedad del asunto. No había necesidad de acudir a los filtros de los medios de comunicación tradicionales.

La solidaridad propia de las redes comenzó a hacerse presente con comentarios como: Mi hermano es infectólogo y dice que…; en la farmacia tal puedes encontrar un botecito de Tamiflu, etc.

También el humor negro comenzó a aparecer en la red, con chistes, videos y bromas relacionadas con el temblor de  5.7 grados Richter en el centro del país.

Día 28 La catarsis: Cuando los medios tradicionales fueron insuficientes

La tónica del día en Facebook se caracterizó por los cuestionamientos a la autoridad.

¿Se mueren los mexicanos porque no llegaron a tiempo?, ¿porque no los atendieron?, ¿porque no hay medicina ?.

La información oficial no resultó suficiente para los internautas. Esta parecía ser la única que los medios tradicionales mexicanos daban a conocer.

Comienza a circular la estupenda crónica de Marcela Turati en proceso.com. Las expresiones: Ya era hora de algo así, los medios sólo dan cifras oficiales.

Algún reconocimiento a Reforma, el 22 de abril alertó sobre la epidemia en primera plana.

Día 29 La crónica que llegó de España

Apareció el reporte periodístico que muchos internautas desearon leer o escuchar en medios mexicanos. “El calvario de Oscarito” en El País o bien, “Lo que  México no  responde” de la BBC, referente a la causa de las muertes por una enfermedad curable.

Los internautas comenzaron a expresar que en México la gente se muere por una deficiente atención.

Algunas referencias a la crónica de Manuel Camacho Solís en la que narró a El Universal cómo la libró en el hospital inglés.

Alguien pregunta: ¿En los privados no se mueren o sí?; ¿ porqué no le preguntan los periodistas eso a Córdova?.  Alguien dice: Sí, se la hizo un periodista gringo (el corresponsal de la AP), pero no le contestó.

Se acumulan las preguntas:

¿Dónde están los reportajes de investigación?

¿Porqué los medios sólo pasan los datos oficiales?

Las burlas y bromas contra el secretario de salud, José Angel Córdova confundido por las cifras se hizo presente. Al secretario no le salen las cuentas; por eso estudió medicina; qué gráficas tan horribles presentó en la tele, etc.

Lo suyo le tocó a la reportera de Televisa, Marissa Rivera que acabó de enredar al secretario con el conteo de las personas fallecidas.

Jueves 30 Resignación y la teoría  del complot

Las ligas a datos y fuentes extranjeras es continua.

Comienzan a diseminarse teorías del complot. Fueron las farmacéuticas. Nadie se la cree, es parte del entretenimiento en red.

Se comenta  la nota del NYT que da cuenta de que  una persona de la comitiva de Obama se contagió del virus. Las bromas sobre el particular se hacen presentes.

Circula el reportaje de AFP sobre Edgar, el niño cero que se curó en Perote. Un día antes lo ví en Televisa con Carla Iberia Sánchez, pero ninguno lo comentó.

Nuevamente ligas a El País : “ Nadie lleva tapabocas en la secretaría mexicana de salud”….porque no sirven de nada, responde al diario español  Miguel Lezana, encargado de vigilancia epidemiológica.

Alguien comenta el reporte de El Universal: “La OMS pidió a México instalar laboratorios para desarrollar vacunas”.

Nuevamente los internautas expresan su indignación.

Paulatinamente, la red recupera su espíritu: Diversión y chacoteo

Luego de mi ligera observación virtual provocado por el encierro concluyo: Desconfianza por la autoridad y los medios mexicanos, es lo que ha prevalecido en mi red. Los  internautas han informado de datos, fuentes y versiones  que no  encontraron en los medios tradicionales. También, se han hecho preguntas que nuestros medios de cada día, no se han hecho a sí mismos o en el mejor de los casos, se han hecho a cuentagotas. También se han hecho preguntas que la autoridad no ha respondido con prontitud y claridad.

Cada red, se comportará distinto, asumo, aunque habrá constantes que algún investigador habrá de  hallar en un estudio de largo alcance.

María Elena Meneses

marmenes@gmail.com

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Diario de la epidemia

Son días complejos, caóticos. Se desborda la imaginación y la pequeña línea entre prevención y psicosis se emborrona. Las cifras no ayudan, vamos de 1995 casos probados a solo 26; de 252 muertos a 81 decesos, según sea la fuente. Se instala el pensamiento mágico que le disputa al saber científico la explicación de lo que sucede: es el fin del mundo, la epidemia es un aviso. Los muchos acuden a sus centros de culto, a sus propios amuletos protectores: escapularios, imágenes de la Virgen de Guadalupe, oraciones a la Santa Muerte, la Niña Blanca que…

Si quieren leer el resto tienen que brincar al Diario de la Epidemia,el blog que acaba de abrir Rossana Reguillo, nuestra emprendedora colega del ITESO en Guadalajara.

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Calderón y Ebrard compiten por la información

Independientemente de si fue oportuna o no la detección del virus de la influenza porcina en México y, después, la información proporcionada a la sociedad para enterarla del brote de la epidemia y las medicas preventivas básicas de salud que se requieren para que no se propague la misma, llama la atención la “competencia informativa” entre los gobiernos de Felipe Calderón y Marcelo Ebrard.

El primero optó por delegar en su secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, la emisión de mensajes, de partes informativos y el contacto directo con los medios de comunicación y las agencias de noticias a través de conferencias de prensa, luego de que Calderón se pronunciara en la Cuarta Sesión Extraordinaria del Consejo Nacional de Salud el domingo 26 de abril.

Marcelo Ebrard, en cambio, optó por ser el mensajero y vocero de su propio gobierno ante la contingencia. Por ejemplo, la noche del lunes 27 de abril emitió un mensaje por algunas estaciones de radio y por Televisa y TV Azteca para reiterar las medidas sanitarias y advertir que el objetivo era reducir el número de casos, de contagios y garantizar el abasto de medicamentos y la atención en los centros de salud de la capital.

Ante una mesa de madera, Ebrard aparecía sentado, con la respiración un tanto agitada y un discurso más bien improvisado, con la bandera nacional a su izquierda y otra bandera más con el escudo de la Ciudad de México a su diestra. La imagen era más que la de un Jefe de Gobierno y parecía más bien la simbología propia de un mensaje presidencial: traje oscuro, camisa blanca, corbata morada y dos micrófonos de solapa (por si uno fallaba). Fue una alocución breve, de casi tres minutos.

Calderón, que había delegado en Córdova Villalobos la tarea informativa, dejó de tener una presencia pública y posicionamientos ante la situación epidemiológica. Sin embargo, la noche del miércoles 29 de abril salió en cadena nacional a trasmitir un mensaje a la nación. El pretexto: el paso de la fase 4 a la fase 5 de la alarma epidemiológica decretada por la Organización Mundial de la Salud. Éste no fue un mensaje escueto sino más bien extenso, de 17 minutos. Informó qué es el virus de la influenza, explicó el tránsito a la fase 5 de la alerta, insistió en la prevención, anunció nuevas medidas como la suspensión de actividades administrativas no indispensables e hizo un llamado a la unidad de todos los mexicanos para superar la actual situación de emergencia.

El presidente apareció, también, con la bandera y un librero de fondo, traje oscuro, camisa blanca y corbata roja. Puso énfasis en qué, a menos que fueran lugares aglomerados, los restaurantes podrían ofrecer sus servicios, a diferencia del Acuerdo de suspensión de actividades en los establecimientos mercantiles ubicados en las delegaciones del Distrito Federal que emitió el secretario de Gobierno capitalino, José Ángel Ávila Pérez, y que ordena la suspensión temporal hasta el 5 de mayo de negocios que operen, entre otros, como restaurantes. Esta medida del Gobierno del Distrito Federal causó molestia entre los agremiados a la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), y estimó que mientras dure la contingencia, las empresas del ramo perderán 777 millones de pesos diarios (El Universal, 29 de abril).

A esta “competencia” informativa entre jefes del Ejecutivo federal y capitalino se suma el proselitismo de algunos candidatos a cargos de elección popular. Reforma (29 de abril) informó de los casos de Alejandro Zapata Perogordo y Fernando Toranzo, candidatos del PAN y el PRI, respectivamente, al gobierno de San Luis Potosí, quienes repartieron volantes y cubrebocas a los ciudadanos; o bien Rodrigo Medina, aspirante priísta a la gubernatura de Nuevo León, quien también obsequió cubrebocas y gel antibacterial.

En los próximos días seguiremos viendo mensajes y expresiones respecto de la pandemia por influenza porcina, una expresión –la de pandemia– que ya está aceptada por la Organización Mundial de la Salud en sus comunicaciones, pero que no está siendo utilizada por los gobiernos federal y capitalino en sus respectivos discursos.

(Redacción de la revista Zócalo)

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La televisión en Jalisco

Observación no sistemática… sí cotidiana sobre medios en estos días de tanta influenza

Empiezo por celebrar esta iniciativa, pues es una oportunidad de seguir contribuyendo de una manera adicional a la de simplemente ayudar a mi comunidad y País con mi encierro en casa. Y eso que amo y disfruto en grande estar en mi casa. Y me sigo preguntando qué podemos hacer más allá de externar nuestra opinión o nuestras inquietudes u observaciones,  en cuanto a conformación de estrategias que puedan partir de la consideración de los diferentes niveles y formas de comunicación con que contamos: interpersonal, organizacional, mediática, la académica misma, etc… etc…

Al igual celebro la mayor participación deC7 Canal local no comercial del Sistema de Radio y Televisión Jalisciense, en cuanto a la información tan variada sea en géneros  (noticias, entrevistas, respuestas a inquietudes de sus tele-seguidores) y aspectos abordados sobre el tema de la influenza “como se llame” .  El tema que ocupa mayor tiempo en C7 es la influenza: qué precauciones tener, cómo lavarse las manos de manera efectiva, cómo aprovechar que se lava uno las manos para luego cerrar la llave del agua que puede contener gérmenes depositados por el mismo que se ha lavado las manos , cómo cubrir el faltante de tapabocas en el mercado con su fabricación en casa, cómo hacer un uso adecuado del cubrebocas … y lo que también podría considerarse información relevante en estos momentos, cómo  “lidiar con los pequeños en casa”, cómo fomentar en estos momentos valores familiares, cómo, cómo re-organizar el tiempo, las relaciones y la comunicación de la familia en familia y cómo reorganizar el tiempo-ocio.

Sí  faltan a C7 espacios que analicen y busquen más allá de lo que nos informan las voces oficiales. C7 modificó su programación pensando en los cambios sufridos en la vida laboral, familiar y cotidiana, pero aún así ha resultado una buena opción y una sorpresa.

En definitiva, la versión oficial completa ahora está en el canal no comercial, a diferencia de que en los canales comerciales ésta se presenta en corte y con cortes como parte de espacios informativos, como parte de una noticia o como parte de una capsula informo-preventiva.  Pero la transmisión de la información oficial a través de C7 ha sido por la posibilidad de conexión con Canal 22 y la puesta en red con otros canales no comerciales.

Me hago muchos cuestionamientos  y me siento impotente al escuchar a diferentes reporteros de distintos medios, en las ruedas de prensa en transmisión en vivo, planteando de manera insistente sobre cuestiones que ya han sido informadas minutos anteriores y que no informan más de lo ya informado o medio informado… cuando está claro que no está claro, en lugar de aprovechar los limitados segundos para nuevas cuestiones, para información diferente, sin necesidad de llevar al enojo o desesperación de ambas partes: el que trata de informar y el que trata de buscar información.

Nuestros medios son totalmente cuantitativos más que informativos. Prueba de ello es que tuvieron que pasar poco más de 24 horas para poder escuchar información relevante y útil más que atemorizante: por ejemplo síntomas que atender, cuidados a seguir, de qué o quién y cómo habría que cuidarse.  En lugar de esta información las primeras horas escuchábamos las mismas cifras 20 y 22 una y otra vez hasta el hartazgo. En dónde estaba algún entrevistador creativo que buscara especialistas durante las primeras horas que nos dijera qué significado tenían esos números y qué podíamos empezar a hacer para evitar que nos cambiaran las cifras.

Y por otro lado su papel se limita a buscar respuestas a las inquietudes de los reporteros.

Quienes son los actores más importantes en la transmisión de información de interés general, de relevancia, de novedad, de actualidad, de objetividad, y demás características periodísticas, no tienen confianza en la información proporcionada por las autoridades (quienes se supone la tienen o la deberían tener) pero se aferran a obtenerla de ellos y algo más riesgoso a transmitirla.

Predominancia de términos técnicos en los discursos de nuestros medios y en nuestras autoridades.  Según las cifras en México y en el mundo existen más (casi 2 o 3 a 1) defunciones por neumonía (y van en aumento), pero toda la atención está puesta en el concepto de Influencia (particularmente porcina, ahora humana). Parece que el hallazgo que se celebra es encontrar muertes por otra causa que no sea por el virus de la influenza.  Pero a mis odios sigue resonando que la gente sigue muriendo por neumonía. Con esos datos le temo a la influenza, pero me parece le temo más a la neumonía.  Según los expertos el virus de la influenza porcina o en su modalidad de humana  en sí no ocasiona la muerte, sino su posible complicación con un cuadro de neumonía ¿simple retórica y argumentación falaz en los discursos de autoridades y retomada por nuestros medios?

¿qué podemos hacer para que los medios de otros países no hagan sus noticias con la denominación de “influenza mexicana”… según  las cifras podría corresponder algo así como “influenza México-estadounidense”, pero bautizarla no nos corresponde, pero sí debería tocarnos  defender lo que implica referir como “mexicano” a este virus dentro de la opinión pública.

Finalmente, celebro también contar con este recurso denominado Internet, porque en estos tiempos de Influenza, la mejor información, la más oportuna, la más rápida, la más urgente y la más orientadora, la he encontrado a través de internet. Información

La influenza también ha matado a tantos mensajes basura que llegan cotidianamente a mi bandeja de entrada, pues también han dejado de fluir en estos días, por lo menos a mi computadora.

Y por último me pregunto será necesario hacer en cuanto a las formas y espacios de recreación y entretenimiento, de la masividad a la ¿?????????????.

Teresa Tovar Peña

pos_teretovar@yahoo.com

Universidad de Guadalajara

Departamento de Estudios de la Comunicación Social

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El catarrito, la pulmonía y la influenza

Trópicos Subterráneos

El catarrito, la pulmonía y la influenza

Nino Gallegos

¿Es posible-imposible que con la crisis económica del catarrito con la pulmonía se haya desencadenado la influenza que es la gripe porcina de los puercos de las secretarías de Salud, Trabajo, Hacienda y Economía? Carsten no ha dicho esta trompa es mía, deshojando margaritas para echarlas al trochil de los marranos. Marranadas, dijo aquel cerdo disfrazado de zorro. Cuando no se tiene qué fabular hay que histerizar-paniquear la realidad para prevenirla de cualquier virus que provenga fáctica y mediáticamente de la virología mexicana. Aunque se lea y se sienta una total irresponsabilidad de mi parte al escribir sobre la influenza del virus porcino, no le deseo a nadie que la padezca, pero la manera tan tardía para anunciar –casi por decreto- la urgencia y la emergencia de la influenza porcina con las prevenciones del caso sanitario público y nacional, no deja más que una sensación aeróbica de que el virus está en el aire, en el aire que inhalamos y exhalamos, pero resulta que está en los besos que nos prodigamos y en las manos con que nos saludamos. Ante tales medidas sanitarias y médicas, se pasó del pánico mediático a asumir el debido trabajo de evitar la propagación epidemiológica del virus, porque no es lo mismo un brote en algunos individuos que una epidemia colectiva social. Lo cierto es que algunos medios electrónicos con los impresos han hecho del brote sanitario una especie de virulencia fáctica y mediática con el tratamiento de impactar y no de científica y médicamente informar, sobre todo, cuando el tema es un problema gestacional de seriedad y gravedad para una adecuado trato a nivel de comunicación social. Es de creerse que sus intenciones han sido buenas en los momentos de abordar el tema y el problema con la falta del rigor científico médico que va de la sensatez de la información médica al impresionismo gráfico visual de las cifras estadísticas al tratamiento en que todos podemos enfermar más allá del imaginario colectivo. De la cepa porcina, lo demasiado o lo poco que se sepa de esta nueva influenza, los mexicanos somos vulnerables a todo que, blindados con 47 mil millones de dólares para la crisis económica con otro préstamo de 205 millones para la crisis sanitaria, no hay de todos modos la vacuna antiviral con la que se combata a la cochina de la cepa porcina. Sirva, la influenza porcina en lo humano, y en el caso mexicano, para que nos demos cuenta de lo que somos capaces en cuanto a nuestras conductas y a nuestros actos en lo higiénico ambiental, así como de nuestros procederes sociales en relación con la ética profesional de la ciencia médica, de las farmacéuticas y de las políticas públicas de las secretarías de Salud, Hacienda, Economía y Trabajo con el Presidente y el Ciudadano mexicano, tan expuestos todos con todos que ojalá no se politice la salud pública con el cochinero de las campañas políticas y el venidero proceso electoral del 5 de julio. No es que uno desconfíe de las evidencias, acaso de las secretarías de Estado tan dadas a la manipulación y a la simulación, porque no sería ética y médicamente humano que al ciudadano se le exponga a una serie de especulaciones cuando las mutaciones del virus de la influenza porcina es ya una realidad de boca en boca y de mano en mano. Los mexicanos, cuando queremos ser iguales y solidarios nos potenciamos ante la desgracia y la tragedia nacionales, y esta vez podemos cuidarnos sin el apapacho paliativo de esa supuesta y presunta igualdad y solidaridad que el gobierno federal pueda magnificar victoriosamente a nombre del pueblo mexicano. Lo que no se quiere es que siga habiendo víctimas mortales, pero tampoco héroes institucionales u oficialistas, porque en el cerco y en el combate a la influenza porcina no se trata de quién es más trompudo y quién come más mierda. Si no se ha podido ganar la guerra contra el narcotráfico y nada más paliar la crisis económica, que se evidencie con la responsabilidad gubernamental y ciudadana, con la transparencia y la credibilidad, que el brote de la influenza porcina no se generalice en una pandemia de lamentables efectos y consecuencias mortales. No se trata del Sí se puede o el Sí se pudo propagandísticos políticos a la hora de triunfalismos arrogantes e insensatos. La vulnerabilidad del mexicano está a flor de labios y en las palmas de las manos, porque ni está blindado y tiende a lo fallido, expuesto y desprotegido, sujeto siempre a los vaivenes de los tiempos políticos, a las crisis recurrentes, a los escándalos de todo tipo y de todos los tipos cínicos políticos, artísticos y deportivos, a la sensibilización melodramáticas de telenovelas pordioseras, a la estupidización de las carcajadas, a la vana glorificación del mínimo esfuerzo competitivo y televisivo, y a la frustración de los ruinosos disfraces con que nos andamos vestidos con esa identidad de que todo lo podemos y lo soportamos porque ya todo lo sentíamos perdido ante la fatalidad que está pasando –mutantemente- de la virtualidad a la vida real. Siempre se ha dicho que con la salud no se juega, esperando que los políticos como funcionarios públicos y los medios electrónicos e impresos como informativos, no le hagan al juego con el virus porcino, porque el proceso epidemiológico de la enfermedad a la muerte no puede ser y hacerse manipulable como lo han sido los procesos electorales, a reserva de que aún hay que ver hasta dónde la eficiencia dizque oportuna de los políticos con los médicos va por reducir o por aumentar la escala del Uno al Seis con el brote de la epidemia o de la pandemia en la influenza porcina, siempre y cuando los trompudos de Calderón, Ebrard y Nieto no hagan del 2009 un protagónico de los tres partidos y pueda terminar siendo y haciéndose el agónico de lo social. El catarrito, la pulmonía y la influenza, quiérase o no, son la espectralización de un Estado que puede fallar o puede acertar con la conducción de una política pública económica, social y sanitaria que cumpla responsablemente por lo que no le ha cumplido al ciudadano colectivo, aunque el deseo hubiese sido mejor en la ilusión de lo confiable y en la realización de lo mostrable no en una emergencia y sí en una consecuencia cotidiana de los compromisos cotidianos en un país sin sombras, sin incertidumbres y sin inseguridades. Por ahora y lo que está por venir, esperando no sea lo peor venir, las medidas de prevención están en esa escala de la OMS, así como en la escala de valores que los mexicanos poca y despreciativamente tomamos en cuenta para la vivencia y la convivencia: ser responsables con nuestros actos de higiene privada para no enfermarnos y no enfermar a los otros de la higiene pública. Todos somos públicos, y esta vez hay que ser cuidadosamente privados para no privar de la vida a la salud humana de un país que necesita más de una luz clara que de una sombra oscura. Lo que está sucediendo y lo que habrá de suceder en los próximos días, depende(rá) de la manera en que los políticos, los médicos y los medios informativos transmitan los mensajes que involucren los dispositivos óptimos en el uso de la disciplina y la seguridad colectiva nacional, tanto en los intencional como en lo gestacional, para así ser parte de una respuesta satisfactoria en la higiene y en la salud pública de los mexicanos, no tratándonos con la infantilización de lo manipulable en lo que debe ser y hacerse una responsabilidad individual, familiar y social. El derecho a la salud es el deber de todos. Sí con el cubre bocas pero no con el tapa bocas. Que se diga lo que tenga decir pero no con la verdad mentida. Que la transparencia no sea tapadera de la simulada credibilidad de la prevención sanitaria. Que trabajen los científicos médicos y que dejen de hablar los políticos porque también contaminan. Quizás sea en la relación y en la comunicación social y humana donde debemos reconocernos como los ciudadanos que debemos responder a nuestros propios actos y hechos aun antes, durante y después de la emergencia en que nos encontramos todos porque no somos objetos lejanos recién descubiertos en el universo, sino sujetos vulnerables al contagio de la alegría como al contagio de los virus, porque somos terrenales, animales, y, mortales.

Si el hombre es el lobo del hombre, entonces, ¿qué es el hombre del puerco, una cepa, un virus, una influenza?

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Cortinas de humo

Me llegó uno de esos correos que hoy abundan con justa razón pero que no comparto. A diferencia de otros tantos, éste tiene una advertencia que se agradece ya que invita a leerlo y sacar conclusiones propias. Cosa rara en tiempos más bien inquisitorios.

El correo hace referencia a la gripe asiática que sirvió de cortina de humo para ocultar la grave crisis económica que hubo en esa región hace unos años. Y enseguida refiere algunas situaciones reales que han ocurrido en nuestro país en los últimos días y que, ciertamente, no han tenido la cobertura pertinente, a saber: a) iniciativa de ley para la portación de dosis mínimas de drogas, b) iniciativa de ley para dotar de facultades extraordinarias a una única policía federal, c) el incremento estrepitoso de la deuda externa a causa de créditos con el FMI y d) la participación de soldados estadounidenses en territorio mexicano.

¿El correo miente? Yo diría que no. Pero abusa al comentar que en lugar de una influenza lo que está sufriendo el pueblo mexicano es “terrorismo de Estado” sin que lo otro ocurra. En lo personal no creo que nos encontremos ante una cortina de humo. Los casos referidos efectivamente están ocurriendo, las dos iniciativas de ley siguen su curso de acuerdo con el procedimiento legislativo, el crédito con el FMI también es real. Sin embargo muchas otras cosas más y peores ocurren de lunes a domingo los 365 días del año. ¿Acaso es que algunos, ante la sospecha justificada, apenas lo están viendo?

Un saludo desde Puebla,

Roberto Alonso


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TV UNAM y Radio UNAM

Ayer miércoles en la noche busqué en Televisa y Azteca la conferencia de prensa del Secretario de Salud y sólo el canal 11 la trasmitió en vivo y completa.

Mis respetos por TV UNAM -y radio UNAM- y su programa nocturno en vivo en donde invitan a expertos a contestar preguntas del público.

Así mismo su página en red con información orientación ciudadana.

Elsie Mc Phail /UAM Xochimilco

Universidad Autonoma Metropolitana

Unidad Xochimilco, Mexico, D. F.

http://www.xoc.uam.mx

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Dramatización mediática

Dramatización mediática: el “resident evil” de nuestra epidemia.

¿Cuántas veces ha sobrevivido usted a una pandemia? Seguramente más de las que se imagina. En efecto, todos los días miles de enfermedades recorren el mundo y pasan desapercibidas, ¿qué cambió ahora? Que tenemos la atención del mundo.

Más allá de las diferentes “teorías de la conspiración” , tenemos hechos simple: la gente hace compras de pánico, las noticias se actualizan cada 10 minutos y los ojos del mundo están sobre un virus “nuevo e incurable”, como habrá dicho nuestro presidente. Pero mientras tanto, ¿qué más pasa en el país? ¿dónde está la información de los demás sectores?

La responsabilidad en la información, como siempre, se ha dejado de

lado: es como uno de esos casos donde intentan asesinar a alguien y el amable reportero da a los asesinos la cama, el hospital y la dirección del pobre infortunado. Así está la situación: nuestro país ha sido balaceado por un virus y rematado por los medios.

Generemos espacios de información objetiva: se tiene un dato y se escupe sin pensarlo dos veces, simplemente pensemos en las víctimas mortales de la influenza en el país ¿cuántas se dijo que era en un principio?¿cuántas personas se habrán puesto paranoicas de escuchar esta cifra? Y ahora, ¿cuántas muertes confirmadas por el virus son?

Las ganas de acaparar la atención y la comercialización de los fenómenos, son parte de la vida en este planeta, sin pensar en las consecuencias. Tristemente, las masas siguen siendo masas y a los que estamos detrás de la información que se genera no hacemos nada para remediarlo.

Donají Ledesma

38 80 3348

dledesma@arteyparte.omnilife.com

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Miente el gobierno. Texto de Mario Campos

“Dos corrientes de opinión recorren las conversaciones en el país. Sus caminos son muy distintos pero su destino es el mismo. Una, la apocalíptica, se alimenta de todas las historias que desde hace siglos pronostican la gran tragedia. Para ella, la materia prima es la muerte, contenida en los cientos de cadáveres, que dice, las fuerzas gubernamentales intentan ocultar”…

“Junto a esta historia hay otra igual de popular marcada por el escepticismo. Versión que tiene como semilla la desconfianza y como fertilizante la falta de información. Según sus promotores todo lo que estamos viviendo es una gran ficción, una puesta en escena. Los muertos no existen y a los enfermos nadie los ha visto. Su emblema es una cortina de humo, que mal encubre negocios y maniobras políticas de origen muy diverso, desde los laboratorios que se estarían haciendo multimillonarios hasta los legisladores que habrían aprobado leyes lejos de los ojos del público. Versión global del complot que unas veces señala como origen al gobierno mexicano y otras a organismos como el G-7.”

Ambas versiones, “evidentemente excluyentes pues sólo una podría ser verdad, se encuentran al final en su conclusión: el gobierno miente y los medios son su cómplice”.

Eso escribe Mario Campos en su blog de El Universal. Conductor de Antena Radio de las mañanas en el IMER, que en esta circunstancia está haciendo un espléndido trabajo, Campos es protagonista y a la vez analista de los medios ante la presente crisis.

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Las primeras noticias

Las primeras informaciones sobre la actual epidemia de influenza aparecieron en Reforma y, con menos énfasis, en Excélsior el 21 y el 22 de abril. Hugo Moreno hace un recuento acerca de ¿Cómo conocimos esta nueva historia de la influenza en México?

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Alarmismo

Me parece que la información fue, ha sido alarmista.

1.- Nadie intento explicarme a las personas que haciendo un circulo de limpieza no le pasa nada.

2.- El tema del cubre bocas es verdaderamente patetico. Cuando lo más importante pueden ser las manos sobre todo en una ciudad con el D.F; donde la densidad de población o el porcentaje de población que emplea transporte publico es alto.

3.- Los medios buscaron explicaciones prácticas no lógicas.

4.- Sí, creo que su ayuda es importante si fueran objetivos.

5.-En adicción a que no han mostrado un comparativo del número de muertos anuales en México por gripe contra el del H1N1. Al momento nadie lo ha mostrado.

6.- Nadie ha dicho el tiempo para contener la epidemia que  pudieran ser tres meses y que el contagio es un tema geometrico o matematico. En fin respuestas simples que daría tranquilidad a las personas

7.- No se han hecho cuestionamientos respecto a la falta de laboratorios calificados, la falta de tecnología e investigación que existen en el país. O donde estan los cientificos de la UNAM o Politecnico. El conacyt en que se usa el dinero entregado ¿que tipo de investigación desarrolla?

Saludos, Sisy

Saludos, Bárbara

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Errores del gobierno / Leoncio Acuña

Es verdad que el tema de la influenza se ha politizado (como es el caso de Ebrard al cerrar los restaurantes) y, desde mi punto de vista, el gobierno federal ha actuado rápido en materia de comunicación. Esa es la simple percepción. También es cierto que se encuentra uno con especulaciones de todo tipo.
Me parece sin embargo que es conveniente ver también el punto de vista de los periodistas. Tengo para mí que Jenaro Villamil es uno de lo analistas más documentados porque además está en la “talacha” del diarismo. Desde su punto de vista ha habido graves errores en el manejo de la comunicación del gobierno federal, especialmente del Secretario de Salud y hace algunas preguntas preocupantes sobre la tardanza en decretar la famosa epidemia. Los remito a la siguiente liga y además siempre es conveniente que análisis de este tipo nos saquen de nuestras “certezas”: eso es periodismo, más que las respuestas correctas, las preguntas certeras:

El Articulo se llama:

Influenza, ¿Orwell o Juan Orol?, de Jenaro Villamil.

http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=68351.

PD. El caso extremo fue el de mi gobernador Eduardo Bours, como Sonora está “libre” de contagio, se aventó la puntada de decir que ahí estamos inmunes e inauguró la expogan. El otro tema es que empiezan a circular chistes y hasta corridos. Contra nuestro ingenio popular ninguna pandemia podría aislarnos.

Archivado en: Gobierno y epidemia

Los periódicos y la influenza. Un informe de Claudia Benassini

La principal discrepancia en la información que dan los medios impresos acerca de la influenza está en las cifras. Esa es una de las conclusiones del seguimiento que hace la doctora Claudia Benassini, profesora en el ITESM, acerca de la prensa y la epidemia. El informe Un acercamiento al tratamiento periodístico de la influenza aparece este jueves en el portal eje central.

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La influenza y nosotros. Un texto de José Woldenberg

José Woldenberg hace en Reforma de hoy jueves un diagnóstico de las reacciones de los comentaristas. Si la prensa es espejo del alma (de la sociedad) en ese inventario encontraremos síntomas y dolencias de una opinión pública (y no solamente publicada) que traslada sus ansias, prejuicios e intereses al tema que a todos nos inquieta en estos días. Este es el artículo de Woldenberg.

Junto al brote epidémico de la influenza porcina podemos observar un espectáculo: el de nosotros, los comentaristas. Dado que no existe acontecimiento relevante que no sea acompañado de una estela de apostillas, análisis y comentarios, seguir estos últimos es como observar las sombras que proyectan las figuras o los ruidos de los motores en una carrera de autos. Se trata del acompañamiento que modela y modula el ambiente “cultural e intelectual” del momento, del aura de opinión que rodea a la sociedad, del sentido común impreso. No resulta anodino y deja su impronta en las muy diversas lecturas que las personas hacen de los sucesos. Por mi parte, ofrezco una tipología lírica, subjetiva e inacabada de nosotros, los opinadores, ante la crisis de salud. (No se trata de categorías excluyentes. Una sola persona puede ser ubicada en dos o más casilleros. Y además, cualquiera puede contribuir con nuevos y más decantados tipos).

El experto exprés. De inmediato, luego de dos o tres consultas (telefónicas o bibliográficas), el lego se transforma en una autoridad en el tema. Cuatro o cinco ideas tejidas de manera armónica, más seguridad, más contundencia al enunciarlas, crean un perito en la materia. El nuevo especialista explica, analiza, pontifica. Maneja ese conocimiento (superficial) con soltura y durante los días que corren será un consumado epidemiólogo.

El escéptico. Cada dicho de las autoridades, cada medida tomada, cada cifra sobre la epidemia, le parecen sospechosas. Y a él nadie lo puede engañar. Años en el oficio lo han convertido en un desconfiado contumaz. Sabe o intuye que nada es como parece; que detrás del tono seco del secretario se esconde un secreto que es necesario develar y que los datos deben estar trucados por una estrategia “comunicacional” o por simple inercia. Para él, la suspicacia es sinónimo de inteligencia y si la segunda se encuentra un poco maltrecha, la primera se mantiene incólume.

El sagaz opositor. De inmediato descubrió la lentitud de la respuesta de los gobiernos, la excesiva o la poca información que ofrecen, las contradicciones en sus dichos y decisiones, las pretensiones de utilizar la crisis para fortalecer su imagen. En una palabra, a él no sólo no lo engañan, sino que ya se apresta a desenmascarar -como en la lucha libre- la torpeza, corrupción e incompetencia de los encargados de tutelar nuestra salud. No existe terreno en el que no se deba dar la batalla y ahora el campo es el de la epidemia y la negligencia criminal.

El tira netas. No es un experto ni pretende serlo. Pero, eso sí, sabe todas las medidas que usted debe tomar. Hay que lavarse las manos 26.7 veces al día, no salir a la calle sin tapabocas, no dar la mano y mucho menos un beso, abrir las ventanas del hogar, y a los menores síntomas correr al hospital o la clínica más cercanos. Por el momento es un cruzado de la causa buena, y nada ni nadie lo podrán distraer de su misión. Ha llegado el momento en que cada uno debe contribuir con su granito de arena y él carga un pequeño costalito que trajo de Acapulco.

El acólito de la autoridad. Hay quien los confunde con el anterior, pero éstos son los que no se apartan ni un grado de las indicaciones oficiales. Repiten, subrayan, glosan, insisten. Piensan que su tarea es la de coadyuvar con los gobiernos y se transforma en un eco consistente e insistente de los mismos. En la guerra contra el virus se asumen como soldados a las órdenes de la superioridad. Su disciplina es única e inconmovible y lo demás es lo de menos.

El pescador monotemático. Por supuesto que hay comentaristas especializados, aquellos que “lo saben todo” sobre un tema. Y no pueden ni quieren desaprovechar la ocasión. Ya han aparecido los primeros aportes: “la epidemia y el turismo”, “la influenza y el futbol”, “la enfermedad y las elecciones”, “la salud y la novela”. Recuerdan aquel viejo chiste de los fenicios que no estoy de humor para repetir. Se trata de un resorte bien aceitado y que consiste en llevar cualquier tema al terreno conocido. En el no tan remoto pasado inmediato sus temas eran: “el narco y el turismo”, “la violencia y el futbol”, “la droga y las elecciones”, “las bandas delincuenciales y la novela”.

El erudito. Los hay en las más diferentes versiones. El que es capaz de recordar todas y cada una de las epidemias que precedieron al actual brote; el que puede citar a los autores que han tratado con la enfermedad y sus derivaciones; el que nos ofrece una historia panorámica del origen, desarrollo y estado actual de las vacunas en todo el orbe. Saben que saben y es el momento para que los demás se den cuenta de ello.

Son voces expresivas, elocuentes, y en conjunto producen una melodía desafinada pero penetrante, estridente e inescapable. Hablan del brote epidémico sin duda, pero también de los comentaristas, de cómo se ven a sí mismos y de cómo quieren ser vistos por los demás. Y ello, a querer o no, tiene su gracia.

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Google y la influenza

Google ha diseñado un modelo para comparar las búsquedas mexicanas acerca de la influenza. Creado a semejanza de un esquema que ya existía acerca de las búsquedas sobre ese tema en Estados Unidos, el Flu Trends para México, que se advierte es experimental, muestra cómo se desarrollaron las preocupaciones de los usuarios mexicanos de la Red acerca de la influenza. Las búsquedas más numerosas suelen ser a comienzos del año pero este año fueron menores a los anteriores.

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Portal de la comunicación

Nuestros colegas del Portal de la Comunicación del Instituto de la Comunicación de Barcelona han abierto un espacio monográfico en donde remiten a este blog. Muchas gracias.

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¿Por qué sigue muriendo la gente en México?

(una parte de esta reflexión ha sido escrita para el diario catalán “El Periódico”, a petición de la periodista Catalina Gayá)
“¿Por qué sigue muriendo gente en México?” Es la pregunta con la que Pablo Ordaz abre el artículo que publica el día de hoy en El País. También, es la pregunta recurrente en las ruedas de prensa, venida de reporteros nacionales y extranjeros. Y yo me pregunto: ¿deveras los medios no saben o más bien se hacen? La respuesta es obvia: por la brecha de desigualdad global, reflejada en el empobrecimiento brutal de la mayor parte de las personas que habitamos este planeta. Esta brecha de desigualdad cuenta, entre una de sus características, que muchos, muchísimos países, no tienen los sistemas de salud y sanitarios suficientes -ni en condiciones óptimas- para enfrentar los efectos de una epidemia como la que ahora padecemos. Brecha de desigualdad provocada por el enriquecimiento obsceno de muy pocos. Por ello, pienso que es un problema que va más allá de un país o región, pues sus implicaciones -incluida la asunción de responsabilidades- son globales.  
Aquí una numeralia. De acuerdo con el Informe de Desarrollo Humano de la ONU de 1997, la población que subsiste con 1 dolar al día, se concentra en las siguientes regiones:
– Asia Meridional,515 millones de personas 
-Asia Oriental y Suoriental, y el Pacífico, 446 millones
– África, 219 millones
-Estados Arabes, 11 millones
En América Latina y el Caribe, 110 millones de personas viven con 2 dólares diarios. En Europa Oriental y en los países de Asia Central 120 millones de personas viven con 4 dólares al día.
En los países industrializados, la línea de pobreza está fijada en 14.4 dólares diarios por persona y su porcentaje de pobres no llega a los 15 puntos. 
Algunas cifras más nos ilustran la situación en la que viven los habitantes de los países pobres:
-120 millones carecen de agua potable
-842 millones de adultos son analfabetas
-766 millones no tienen acceso a servicios de salud
-507 millones cuentan con una esperanza de vida de sólo 40 años de edad
-158 millones de niños sufren algún grado de desnutrición
-110 millones en edad escolar no asisten a la escuela.
Por último, cito la definición de Desarrollo Humano en la que se basa la ONU: 
“Si el desarrollo humano consiste en ampliar las opciones, la pobreza significa una privación de las oportunidades y las opciones más básicas para el desarrollo humano. Una persona pobre no tiene la libertad de llevar una vida larga, saludable y creativa y se le niega el acceso a un nivel de vida digno, a la libertad, a la dignidad, al respeto propio y al respeto por los demás. Desde la perspectiva del desarrollo humano, la pobreza no sólo significa la falta de lo necesario para lograr el bienestar material”.
Vuelvo entonces a la pregunta que hacía inicialmente: ¿los medios son o se hacen? Si de verdad asumen su responsabilidad social, los medios deben dejar de buscar culpables con notas escandalosas, y motivar a que otros asuman la suya. En lugar de contribuir al cierre de fronteras, objetivas y simbólicas, llamando al aislamiento y al “sálvese quien pueda”, podrían apreciar esta experiencia como una oportunidad para beneficiar a la sociedad.
Salud,
Aimée Vega Montiel.

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Comunicación social y gubernamental

Nuestro colega Jorge Bravo, coordinador editorial de la AMEDI y editor de la revista Zócalo, propone el siguiente comentario.

Más allá de sus implicaciones meramente de salud pública, es un tema muy interesante que tiene que ver la comunicación política de un gobierno (en este caso el de Calderón y Ebrard), pero también a nivel internacional ante una situación de alerta o de contingencia. ¿Cuál ha sido y cómo se ha expresado la comunicación social y gubernamental estos días? ¿Cómo debió ser: cuáles han sido los aciertos y los errores, hasta el momento? ¿Cuál ha sido la cobertura mediática? ¿Cómo se han comportado los medios? ¿Cuál es la respuesta de la prensa internacional? ¿Qué han dicho otros actores políticos y sociales?

Por lo que ha ocurrido y por lo que todavía nos falta ver, escuchar y oir, considero que abrir un espacio para la discusión del tema es una gran idea, ante una situación tan delicada.

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En la emergencia, el papel de los medios

Los medios de comunicación han desempeñado funciones de servicio, la agenda de los asuntos públicos se ha concentrado en un solo e inevitable tema, en términos generales las tareas para enfrentar a la influenza han sido más relevantes que la confusión y la estridencia. Esas son algunas variables que sometemos a la discusión de los interesados en este tema.

Con este blog, la Asociación Mexicana de Derecho a la Información pretende abrir un espacio de encuentro y deliberación al menos durante los días más intensos de la emergencia que ahora enfrentamos. El desempeño de los medios pero también las maneras como los ciudadanos se apropian o no de sus contenidos, las experiencias de comunicación junto con o al margen de los medios de mayor difusión, las reacci0nes sociales en esta singular y para la mayoría agobiante coyuntura, forman parte de esta deliberación abierta.

Así que participen. Para dialogar en este espacio no hace falta cubrebocas 🙂

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