Comunicación ante la influenza

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Un blog de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información

Calderón y Ebrard compiten por la información

Independientemente de si fue oportuna o no la detección del virus de la influenza porcina en México y, después, la información proporcionada a la sociedad para enterarla del brote de la epidemia y las medicas preventivas básicas de salud que se requieren para que no se propague la misma, llama la atención la “competencia informativa” entre los gobiernos de Felipe Calderón y Marcelo Ebrard.

El primero optó por delegar en su secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, la emisión de mensajes, de partes informativos y el contacto directo con los medios de comunicación y las agencias de noticias a través de conferencias de prensa, luego de que Calderón se pronunciara en la Cuarta Sesión Extraordinaria del Consejo Nacional de Salud el domingo 26 de abril.

Marcelo Ebrard, en cambio, optó por ser el mensajero y vocero de su propio gobierno ante la contingencia. Por ejemplo, la noche del lunes 27 de abril emitió un mensaje por algunas estaciones de radio y por Televisa y TV Azteca para reiterar las medidas sanitarias y advertir que el objetivo era reducir el número de casos, de contagios y garantizar el abasto de medicamentos y la atención en los centros de salud de la capital.

Ante una mesa de madera, Ebrard aparecía sentado, con la respiración un tanto agitada y un discurso más bien improvisado, con la bandera nacional a su izquierda y otra bandera más con el escudo de la Ciudad de México a su diestra. La imagen era más que la de un Jefe de Gobierno y parecía más bien la simbología propia de un mensaje presidencial: traje oscuro, camisa blanca, corbata morada y dos micrófonos de solapa (por si uno fallaba). Fue una alocución breve, de casi tres minutos.

Calderón, que había delegado en Córdova Villalobos la tarea informativa, dejó de tener una presencia pública y posicionamientos ante la situación epidemiológica. Sin embargo, la noche del miércoles 29 de abril salió en cadena nacional a trasmitir un mensaje a la nación. El pretexto: el paso de la fase 4 a la fase 5 de la alarma epidemiológica decretada por la Organización Mundial de la Salud. Éste no fue un mensaje escueto sino más bien extenso, de 17 minutos. Informó qué es el virus de la influenza, explicó el tránsito a la fase 5 de la alerta, insistió en la prevención, anunció nuevas medidas como la suspensión de actividades administrativas no indispensables e hizo un llamado a la unidad de todos los mexicanos para superar la actual situación de emergencia.

El presidente apareció, también, con la bandera y un librero de fondo, traje oscuro, camisa blanca y corbata roja. Puso énfasis en qué, a menos que fueran lugares aglomerados, los restaurantes podrían ofrecer sus servicios, a diferencia del Acuerdo de suspensión de actividades en los establecimientos mercantiles ubicados en las delegaciones del Distrito Federal que emitió el secretario de Gobierno capitalino, José Ángel Ávila Pérez, y que ordena la suspensión temporal hasta el 5 de mayo de negocios que operen, entre otros, como restaurantes. Esta medida del Gobierno del Distrito Federal causó molestia entre los agremiados a la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), y estimó que mientras dure la contingencia, las empresas del ramo perderán 777 millones de pesos diarios (El Universal, 29 de abril).

A esta “competencia” informativa entre jefes del Ejecutivo federal y capitalino se suma el proselitismo de algunos candidatos a cargos de elección popular. Reforma (29 de abril) informó de los casos de Alejandro Zapata Perogordo y Fernando Toranzo, candidatos del PAN y el PRI, respectivamente, al gobierno de San Luis Potosí, quienes repartieron volantes y cubrebocas a los ciudadanos; o bien Rodrigo Medina, aspirante priísta a la gubernatura de Nuevo León, quien también obsequió cubrebocas y gel antibacterial.

En los próximos días seguiremos viendo mensajes y expresiones respecto de la pandemia por influenza porcina, una expresión –la de pandemia– que ya está aceptada por la Organización Mundial de la Salud en sus comunicaciones, pero que no está siendo utilizada por los gobiernos federal y capitalino en sus respectivos discursos.

(Redacción de la revista Zócalo)

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