Comunicación ante la influenza

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Un blog de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información

De las vacas locas a las pandemias de la información

Gerson R. Hernández Mecalco


“Lo llamaremos gripe mexicana, no lo llamaremos gripe porcina”: Yakov Litzman, Viceministro de Sanidad de Israel, (Europa Press, Jerusalén, 27Ab09).

Parafraseando al estimado Ignacio Ramonet en esta coyuntura pandémica; esta pasando “con la información, lo que ha pasado con la alimentación”. En La Tiranía de la Comunicación (Madrid, Debate, 1998) el director de Le Monde Diplomatique (edición española) nos recuerda históricamente que durante mucho tiempo la alimentación fue muy escasa -y en muchos lugares del mundo desafortunadamente lo sigue siendo-; sin embargo:

Gracias a la revolución agrícola, la superproducción permitió, en los países europeos, producir abundancia de alimentación, nos dimos cuenta de que muchos de los alimentos que consumimos estaban contaminados, envenenados por pesticidas, mal elaborados, y así causan enfermedades, producen cáncer, producen toda clase de problemas de salud y pueden hasta causar la muerte, como la peste de las vacas locas. Antes podíamos morir de hambre, pero hoy podemos morir por comer alimentos contaminados.

Hoy en día con la información ocurren cosas parecidas. No al grado que cita el francés: “Empédocles decía que el mundo estaba hecho de la combinación de cuatro elementos: aire, agua, tierra y fuego. Pues hoy podemos decir que la información es tan abundante que constituye un quinto elemento”. Sin embargo considero que el hecho de que haya mucha información; no es sinónimo de que estemos informados.

Antes nos quejábamos de que no había suficiente información, sin embargo hoy en día no podemos tener la certidumbre de que la encontrada en la “googlelización” son datos que se puedan corroborar. Hoy nos podemos morir de comer carne de vaca, como también indigestarnos de tanta información. Jap. ¿Qué pasa con la información en los tiempos de influenza?, ¿Acaso los emisores de la información en esta coyuntura sin ser portadores del  virus A H1 N1, manifiestan fiebres de más de 39 grados de sensacionalismo en los telenoticiarios?, y peor aún ¿Los efectos de los mensajes influenciados están provocando dolores de cabeza que se traducen en desinformación? Pues veamos algunas de estas aristas:

El País

Desde mi punto de vista el periódico español El País, esta contribuyendo a no comer carne de vaca en tiempos de la influenza informativa. Hasta el momento he captado dos documentos que corroboran el interés de informar. Sin embargo no todo es pan de canela sobre hojuelas; ya que también han caído en el racismo informativo.

Jueves 30 de Abril

El periodista Pablo Ordaz entrevista a Miguel Ángel Lezana, director general del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud en México. El encuentro corrobora dos cosas: Los cubre bocas sirven para camuflajear barros y segunda, también para cubrir otras imperfecciones, ya ”que las mascarillas permiten fácilmente el paso de las partículas, además es muy poco viable que el virus pueda transmitirse por el aire sin estar en contacto con ninguna superficie”.

– Insiste el camarada reportero: ¿Por qué han repartido millones de mascarillas?

R. “Bueno, es más una demanda de la población. La gente se siente más segura llevándolas, más tranquila, y no les hace ningún daño”. Jap. Populismo médico y mediático. ¡Que barbaridad, pobre muchacho!

Lunes, 04 de Mayo

En esta ocasión el periodista Emilio de Benito entrevistó, en Ginebra, a la dama de hierro de la salud en tiempos de influenza: Margaret Chan -nombre analógico a la otrora dama de hierro, Margaret Tacher- Directora general, desde hace tres años, de la Organización Mundial de la Salud (OMS),con una experiencia de más de tres décadas en temas de la misma índole.

Para un desorientador de las nuevas generaciones es importante analizar algunas de las respuestas de la responsable de dirigir la estrategia en contra del virus A H1 N1.

El reportero pregunta: “Suiza ha confirmado ya un caso de gripe A H1 N1 en humanos. Algunas personas en el aeropuerto usaban mascarillas esta mañana, pero no he visto a ninguna que las lleve en la sede de la OMS. ¿Ha dado alguna orden al respecto?”

R. “No, en absoluto. Las mascarillas son útiles en unos casos, e innecesarias en otros. Por ejemplo, si a alguien le moquea la nariz o tiene tos, es bueno, y hasta ético, que lleve. Cuando se visitan hospitales, o alguien de tu familia está enfermo, usar mascarilla puede ser muy adecuado. Pero en otras circunstancias, no hacen falta. No quiero enviar un mensaje de que usar mascarillas es inadecuado. Los individuos deben ser capaces de tomar la mejor decisión”.

Espero que el caballero Miguel Ángel Lezana haya leído la respuesta de la funcionaria, y recuerde su declaración de que los cubre bocas son ”una demanda de la población”. Jap.

Continúa el encuentro de inteligencias. Emilio de Benito cuestiona: “Hay críticos que dicen que la OMS, los Gobiernos e incluso los medios de comunicación han sobreactuado en esta crisis. Que se está exagerando lo que, de momento, no es más que una gripe. Nueva, pero perteneciente a una familia de virus con la que los humanos han convivido durante casi 3.000 años”.

R. Eso es comprensible. Siempre que hay un brote de una nueva enfermedad hay dos grupos de comentarios. Unos dicen que se está haciendo muy poco y muy tarde. Y otras personas dicen que se está exagerando. ¿Y usted, qué opina?, insiste el comunicador.

R. Hemos aprendido del Síndrome Agudo Respiratorio Grave (SARS), también llamado al principio neumonía asiática en 2003 y del H5N1 [que causa la gripe aviar] en los últimos años, que ambos son amenazas para la gente… cada nueva enfermedad debe ser tratada con energía y que nunca debemos darle cancha. Porque es verdad que en este momento, este virus está siendo leve en la mayoría de los países, pero todavía no hemos visto todo el espectro de la enfermedad. Cuando sólo tenemos unos pocos casos, no podemos decir qué dirección va a tomar… Si tomamos la pandemia de 1918, empezó también como una enfermedad muy leve, y tuvo un periodo de calma en el que parecía que se había retirado. Pero volvió y causó millones de muertos y enfermos. Y esto es algo que quiero destacar: los virus de la gripe son muy impredecibles, muy tramposos. No debemos confiarnos.

La fase seis

Ante la pregunta de que qué quiere decir estar en el llamado “nivel 6”, la funcionaria argumenta: “Mucha gente tiene muchas ideas equivocadas… Muchos creen que entonces habrá muchísimos enfermos y que todos morirán, y que todos los países estarán afectados. Y eso no es así, porque la característica de esta enfermedad es que va por oleadas. La fase 6 no quiere decir que todos los países se afectarán a la vez, ni que todas las personas enfermarán y morirán. Ni siquiera en los países que tengan brotes todas las personas se infectarán. Así que no debemos transmitir mensajes erróneos que causen miedo, preocupación o ansiedad. No debemos interferir de manera innecesaria en la vida de la gente”.

En otras palabras no se debe desinformar acerca de la casi llegada de los cuatro jinetes de la apocalipsis o de parafrasear la crónica del florentino Durante Dante Alighieri en el reino de Hades. “El estado pandémico es una advertencia, una señal a todas las autoridades sanitarias del mundo para que inicien actuaciones, aumenten la vigilancia y tomen medidas para proteger a su población. El nivel 6 no quiere decir, en absoluto, que nos acercamos al fin del mundo. Es importante aclarar esto, porque si no, cuando anunciemos el nivel 6, causaremos un pánico innecesario”.

Alerta sanitaria. Preguntas de los lectores

En la sección de la voz del lector del rotativo europeo se pregunta: ¿Es ilógico tanto control?, refiriéndose a la influenza, advirtiendo: “Las dudas ya escapan de lo estrictamente sanitario. Los lectores de ELPAÍS.com buscan otros enfoques. Señal de que no lo tienen todo claro”. Lo que queda claro es el racismo: Veamos:

Antonio. Esto me parece de risa, por una gripe común estacional, se paraliza un país, se arruina su economía, se somete a sus ciudadanos a controles ilógicos, se ponen en marcha protocolos absurdos, se llenan páginas en los periódicos.

La respuesta es: – Sólo un matiz: no se trata de “una gripe común estacional”. La gripe estacional de este año estaba formada por un virus H1N1 Brisbane (lógicamente, el nombre da una pista de dónde se aisló por primera vez), un H3N2 Brisbane y un virus tipo B Florida, según los Centros de Control de Enfermedades de Atlanta. Este virus H1N1 es diferente (no sé si lo acabarán llamando Mexicano o algo así) y nunca visto hasta ahora. Lo malo que puede tener, sobre todo ahora que llega el invierno al hemisferio Sur, es que se va a añadir a los virus que ya se preveían…

Espero que no se le dé la patente a nuestro país, y sugiero también que los excelentes documentos que han registrado sus páginas; no se infecten del virus de las vacas locas; y que si ya lo está, recuerden que hasta donde sé no hay vacuna alguna contra el racismo.

Zarpado hacía la razón

Es “harto” singular que algunos anuncios de la Secretaría de Salud que salieron este fin de semana seguían llamando “porcino” al virus citado. A pesar de que el propio titular de Salud, José Ángel Córdova, pidió no llamarlo así. (Bajo Reserva, El Universal, 04My09).

También es “harto” singular que: “El presupuesto federal orientado a la vigilancia epidemiológica en México ha experimentado una merma significativa de casi 15 por ciento, al menos en los últimos 2 (sic) años… Un análisis de los presupuestos 2008 y 2009 de la Secretaría de Salud mostró una reducción de 180 millones de pesos a los gastos del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades. Por si fuera poco, este año la dependencia gastará 400 millones de pesos en llaveros y tazas con el logotipo del Seguro Popular, poco más de la mitad de lo que recibirá el Instituto de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas y que será de 659 millones de pesos” (El Financiero, 04My09).

Gestemos la vacuna contra los 39 grados de sensacionalismo, la fiebre de la desinformación, y los síntomas racistas. La fórmula es informarnos a través de las redes sociales. El Estado somos nosotros. Solamente así vacunaremos a las pandemias de la información.

Académico de la FCPyS-UNAM

Escuela Política de Robinsones

http://robinsonespoliticaycomunicacion.blogspot.com
chajaro_infante@hotmail.com
gmecalco@gmail.com

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El virus de la malicia

Válek Rendón

No dudo de la existencia de virus mutantes. Pero tampoco creo en las coincidencias, nunca lo he hecho. Hay un afán en los Estados Unidos –país con los medios de comunicación más influyentes del mundo– por crear aversión a lo mexicano. Primero nos culpan por su severo problema de adicción a las drogas; luego cierran la frontera a los camiones mexicanos; después llaman a no visitar México por la violencia; luego ensalzan a un narco mexicano, no una, dos veces en las revistas más leídas por los empresarios gringos, Forbes y Time; desde hace años que fomentan el odio racial contra los mexicanos al señalarnos como una amenaza para su seguridad nacional; y ahora algunos vivales descabezados aprovechan el tema de la influenza humana para pedir el cierre total de las fronteras con México –por ejemplo, Jay Severin, locutor de radio en Boston, quien fue suspendido luego de acusar a los mexicanos inmigrantes en Estados Unidos como portadores de influenza humana–.

Para empezar este virus no se originó en nuestro país. Desde septiembre del 2008 la CDC –autoridad para el control y prevención de enfermedades en Estados Unidos- reportó que en diciembre del 2005 se dio un caso de lo que entonces llamaron “influenza porcina”. Y no fue en ningún estado mexicano, fue en Wisconsin, EU. Aquí el link. Partiendo desde ese punto ¿Por qué asegurar que fue en México donde se originó la epidemia? El problema pudo haber comenzado a expandirse desde entonces, la misma CDC lo admitió ya. Entonces ¿Por qué señalan sólo a México en los medios?

Ya con cifras más claras podemos situarnos en la realidad. En México, cada año mueren 14 mil personas a causa de infecciones respiratorias agudas, en el 2008 murieron 30 personas por influenza –la normal–, y hasta ahora se han confirmado 16 muertos por influenza humana en el último mes, según reportes de la Secretaría de Salud. La actual emergencia es de cuidado, pero las técnicas gubernamentales al estilo de la revista Alarma en nada ayudan. Las acciones a tomarse, siendo éste un virus reciente, deben guiar al país a la independencia sanitaria, lo cual se alcanzará desarrollando nuestras propias vacunas.

Bajo ninguna circunstancia debe asumirse que el sistema de salud en México es eficiente, falta muchísimo por hacer en ese sentido, pero es importante también analizar otros aspectos de la situación que vive hoy el país, como es la campaña mediática en contra de México. Todo acto de comunicación es un acto de persuasión. ¿A quién y en qué forma puede beneficiar que se genere aversión a lo mexicano? Respondamos esto y encontraremos algunas señales.

Para contextualizar, los Estados Unidos viven hoy su peor crisis económica desde hace siete décadas y el 85 por ciento de las exportaciones mexicanas van a parar a ese país. México le vende a los gringos productos con valor de 580 millones de dólares cada día –alrededor de 8 mil millones de pesos diarios, al tipo de cambio actual–. Por tanto, una de las principales favorecidas con el paro de las fábricas mexicanas sería la economía interna estadounidense porque, en medio de su profunda recesión, si disminuyen las importaciones mexicanas se les presenta una oportunidad para reactivar varios de sus sectores productivos. El vacío que dejan los productos mexicanos demandados por la sociedad estadounidense puede incentivar la apertura de negocios y generar empleos al norte del río Bravo. Un sillón cómodo para disminuir su crisis. Detener una semana el intercambio comercial de México hacia Estados Unidos se traduce en 4 mil millones de dólares que en lugar de ir a parar a cuentas bancarias mexicanas se quedan en Estados Unidos.

Recordemos que quienes se dedican a la macroeconomía no leen personas, leen números. Cruel. Pero así es. Pregúntenle a Agustín Carstens y a Guillermo Ortiz.

En turismo. México estima que el 80 por ciento de los 22 millones de paseantes internacionales que fueron al país el año pasado son gringos. Al gobierno estadounidense no le funcionaron sus llamados a “evitar” suelo mexicano por la violencia. “Entonces asegúrales que si van a México se van a morir”. Y ahora sí. No quieren ir ni con vuelo regalado. Y algunos turistas de ese país en lugar de gastar su dinero en Cancún, Puerto Vallarta o Los Cabos, lo harán en alguna playa de Florida o California.

Incluso, los Estados Unidos se ven beneficiados en cuestión de imagen, importantísima a la hora de hacer negocios. Ellos provocaron la actual crisis económica mundial y esto les sirve para desviar la atención. “Culpen al de al lado por algo más grave que puede acabar con la humanidad”.

No es que México sea el centro del mundo económico, pero de acuerdo con el estudio BRIMC, realizado por Goldman Sachs –una de las corredurías con más peso en el mundo–, la actual secuencia de factores socioeconómicos llevaría a Brasil, Rusia, India, México y China a convertirse en las economías más poderosas y dominantes del mundo para el año 2050, junto con Estados Unidos. La economía mexicana estará, según ese análisis, por encima de Alemania, Francia, Japón, Italia y mucho más cerca de la economía estadounidense de lo que está hoy. Lo cual a las actuales potencias no les conviene: más poder para otros países es igual a una menor capacidad de acción para ellos.

A China le achacan el virus del SARS. A los dragones asiáticos la influenza aviar. A México ahora la influenza humana o porcina o A/H1N1 o como le quieran decir -otro síntoma de desinformación, en un futuro la gente que no sepa pensará que en México hubo tres virus mortales-. A Brasil lo asocian con el VIH, algunos medios lo han llegado a comparar con África, la región más afectada por esta cepa. A Rusia y a la India todavía no los atacan por temas de salud, pero ya vendrá su correspondiente campaña mediática.

Resulta curioso que la mayoría de los casos de influenza humana reportados en otros países son de personas que visitaron Cancún, cuando en todo Quintana Roo sólo se ha confirmado un caso del virus nuevo. O las autoridades mexicanas esconden más víctimas, o los países “amigos” se están sacando de la manga a enfermos de gripa y los presentan como portadores de influenza humana.

Al desprestigio de México en el mundo hay que agregarle la incapacidad de los servicios de salud mexicanos, que están contribuyendo como si jugaran con el equipo de enfrente. Primero reportaron 162 muertes relacionadas con influenza humana, generando pánico por el rápido crecimiento de las cifras, y ahora resulta que, hasta hoy, son 16 los fallecidos a causa de ese virus.

Piensa mal y acertarás, dice la sabiduría contemporánea mexicana. En México muchos creen que en los países más industrializados es imposible que haya malicia. Ni entienden los albures, dicen algunos riéndose. Pero si se trata de no perder dinero, los grupos de poder son capaces de lo que sea. El orden socioeconómico mundial es un bien incalculable, y ni Europa ni los Estados Unidos están dispuestos a convertirse en un futuro en los de abajo. En eso están trabajando. Para eso echaron a andar el virus de la malicia, que es más nocivo que el de la influenza humana.

Publicado el 2 de mayo de 2009 en:
valekrendon.blogspot.com


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Portal de la comunicación

Nuestros colegas del Portal de la Comunicación del Instituto de la Comunicación de Barcelona han abierto un espacio monográfico en donde remiten a este blog. Muchas gracias.

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¿Por qué sigue muriendo la gente en México?

(una parte de esta reflexión ha sido escrita para el diario catalán “El Periódico”, a petición de la periodista Catalina Gayá)
“¿Por qué sigue muriendo gente en México?” Es la pregunta con la que Pablo Ordaz abre el artículo que publica el día de hoy en El País. También, es la pregunta recurrente en las ruedas de prensa, venida de reporteros nacionales y extranjeros. Y yo me pregunto: ¿deveras los medios no saben o más bien se hacen? La respuesta es obvia: por la brecha de desigualdad global, reflejada en el empobrecimiento brutal de la mayor parte de las personas que habitamos este planeta. Esta brecha de desigualdad cuenta, entre una de sus características, que muchos, muchísimos países, no tienen los sistemas de salud y sanitarios suficientes -ni en condiciones óptimas- para enfrentar los efectos de una epidemia como la que ahora padecemos. Brecha de desigualdad provocada por el enriquecimiento obsceno de muy pocos. Por ello, pienso que es un problema que va más allá de un país o región, pues sus implicaciones -incluida la asunción de responsabilidades- son globales.  
Aquí una numeralia. De acuerdo con el Informe de Desarrollo Humano de la ONU de 1997, la población que subsiste con 1 dolar al día, se concentra en las siguientes regiones:
– Asia Meridional,515 millones de personas 
-Asia Oriental y Suoriental, y el Pacífico, 446 millones
– África, 219 millones
-Estados Arabes, 11 millones
En América Latina y el Caribe, 110 millones de personas viven con 2 dólares diarios. En Europa Oriental y en los países de Asia Central 120 millones de personas viven con 4 dólares al día.
En los países industrializados, la línea de pobreza está fijada en 14.4 dólares diarios por persona y su porcentaje de pobres no llega a los 15 puntos. 
Algunas cifras más nos ilustran la situación en la que viven los habitantes de los países pobres:
-120 millones carecen de agua potable
-842 millones de adultos son analfabetas
-766 millones no tienen acceso a servicios de salud
-507 millones cuentan con una esperanza de vida de sólo 40 años de edad
-158 millones de niños sufren algún grado de desnutrición
-110 millones en edad escolar no asisten a la escuela.
Por último, cito la definición de Desarrollo Humano en la que se basa la ONU: 
“Si el desarrollo humano consiste en ampliar las opciones, la pobreza significa una privación de las oportunidades y las opciones más básicas para el desarrollo humano. Una persona pobre no tiene la libertad de llevar una vida larga, saludable y creativa y se le niega el acceso a un nivel de vida digno, a la libertad, a la dignidad, al respeto propio y al respeto por los demás. Desde la perspectiva del desarrollo humano, la pobreza no sólo significa la falta de lo necesario para lograr el bienestar material”.
Vuelvo entonces a la pregunta que hacía inicialmente: ¿los medios son o se hacen? Si de verdad asumen su responsabilidad social, los medios deben dejar de buscar culpables con notas escandalosas, y motivar a que otros asuman la suya. En lugar de contribuir al cierre de fronteras, objetivas y simbólicas, llamando al aislamiento y al “sálvese quien pueda”, podrían apreciar esta experiencia como una oportunidad para beneficiar a la sociedad.
Salud,
Aimée Vega Montiel.

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