Comunicación ante la influenza

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Un blog de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información

Comunicación y televisión en tiempos de influenza

René Ramos Palacios

profesor en la FCPyS de la UNAM

Desde que la TV nace en 1950 se pensó que sus “funciones” serían las de educar, informar y entretener, así,  en ese orden, aunque sin jerarquía o reglas de porcentaje para cada de ellas.

Muy pronto en los 60  y fundamentalmente en los 70  se vio que sería precisamente al revés y ahora si con marcas de jerarquía perfectamente definidas: entretener, informar y educar. Hasta 1985, antes de la modificación de las tv’s públicas en el mundo (fundamentalmente europa), las segunda hipotética función de la tv se mantenía incólume y ocupaba una buena parte de la programación televisiva. Pero justamente a mediados de los 80 (con la incorporación de las compañías privadas en los sistemas de televisión estatales) es cuando se da el banderazo oficial de salida al “ficcionamiento de las noticias” y con ello su incorporación definitiva al entretenimiento. La noticia como el producto mejor acabado del espectáculo.

Y para muestra veamos: cambio en el tono y ritmo de los reporteros al dar la información (hoy son narradores); imágenes fuera de tiempo real (ralentizadas o aceleradas); filtros de color; transiciones con efectos digitalizados; elipsis y estructuras narrativas con vueltas en el tiempo como el flasback o el forward; encuadres que muestran composiciones tan cargadas de contenido capaces de editorializar en una mirada;  angulaciones  con ubicuidad trascendente, es decir, por arriba, o por debajo de lo que nuestros ojos encuentran en el horizonte objetivo al presenciar un hecho y; por supuesto la fragmentación que supone el observar la realidad a través de una lente. Todas estas, marcas de la ficción que hoy consumimos cotidianamente en las piezas informativas de los noticiarios de tv, la cadena de que se trate, nos dan una Información verosímil pero no verdadera.

Si a ello agregamos la falta de claridad en los datos sobre el fenómeno mismo, provocado por las autoridades y sus “voceros”, pues además de no verdadera, resulta también inverosímil.

El resultado es entonces un desastre en la comunicación social.

La política mira por el bien común. Los políticos son los ejecutivos (porque deben ejecutar), las estrategias para lograr ese bien común. ¿Pero qué es lo que hemos vistos en tiempos de emergencia sanitaria?

Temor de las autoridades por dejar al descubierto que no se cuenta con la infraestructura necesaria para realizar pruebas y confirmaciones de ciertos casos; la consecuente dependencia de otros países para tener la certeza de nuestros males; negligencia en la aplicación de recursos para el desarrollo e investigación y más aun en la prevención; retraso y manipulación burocrática para declarar una emergencia; develar la evidencia de que no contamos con medicamentos y centros de salud para atender una epidemia, etc., etc.

Es decir, fallas en el diseño de políticas en salud pública y fallas de los políticos para ejecutar las políticas locales que pudieran enunciarse en las leyes y reglamentos al respecto, así como  aquellas de carácter internacional que dicta la OMS.

Sin políticas, sin políticos y sin administradores públicos en general, la autoridad se  muestra con miedo de fracasar, de ser exhibida y con miedo de no haber tomado decisiones en su momento para esta u otra emergencia que se presente. Con miedo de  dejar clarísimo que en verdad el gobierno le ha hecho brecha a un Estado fallido.  Una autoridad con miedo falsea la realidad, el medio de comunicación la ficciona y  la audiencia simplemente la consume.

Este es el panorama de un proceso de comunicación (social) lastimado y lastimoso, muy alejado de ser in-formativo y que ayude a la prevención.

¿Pero, aquí se acaba el “proceso de comunicación” o habrá retorno (feeback) de parte de quién reconstruye estos mensajes?

Existe retroalimentación en la tv? Si, si la hay pero la audiencia la “reconstruye” incierta, en un marco de desconfianza y descrédito hacia quien la “construye”, es decir la autoridad.

Sin posibilidades de hacer realmente efectiva la retroalimentación en tv, pues para las cadenas el tiempo es oro y no hay espacios para la opinión de las audiencias, la verdadera retroalimentación se da en la calle, el trabajo, reuniones de amigos, familiares y en el ágora moderno, nuestro “nuevo” medio masivo: la gran red.

En la parte más álgida de la emergencia, sin muchas posibilidades de socializar en la calle, el trabajo o en las reuniones, la interacción tuvo lugar en la red: la instantaneidad del Messenger (con o sin webcam), la dinámica de los e-mails (con o sin presentaciones de powerpoint), la explosión de redes virtuales tipo hi-5 (con o sin fotos), facebook (con o sin chistes), la publicación de cientos de blogs (con o sin sustento), etc., ese fue el espacio de la retroalimentación para sendas conferencias de prensa y espacios noticiosos en todos los canales de tv que animó la autoridad sanitaria.

Ahí es donde se da la segunda parte del proceso o donde se da el giro de tuerca para este fenómeno comunicacional. En la red se intercambian opiniones, se hacen referencias específicas a mensajes específicos vistos en tv, comentarios de supuestos especialistas, algunos ciertamente iniciados y hasta allegados al gobierno que “conocen la verdad del suceso”. Pero también se da el intercambio entre iguales, trabajadores, amas de casa, estudiantes, el grueso de la audiencia de tv que halla en la red el espacio propicio para “escuchar y ser escuchado”, “leer y ser leído”.

Es cierto que ahí también se halló el centro de fantaseosas epidemias originadas por malévolas mentes de propietarios de laboratorios químicos, o estrategias electorales animadas por las truculentas mentes de políticos fracasados, ante las cuales la autoridad salió al paso para descalificar por ignorantes a quienes han creído en tales afirmaciones, pero es un hecho que la red se conviertió durante la emergencia y posterior a ella, en el espacio legítimo y democrático en el que hoy se dirimen los fenómenos comunicacionales. Para otros casos, por fortuna, además está la calle, el trabajo las reuniones familiares y de amigos.

La comunicación social desde el gobierno hoy desacredita a la red por no tener su control y porque tampoco sabe usarla en su beneficio y de sus gobernados. La comunicación social política (la que mira por el bien común),  sabe que tiene en ella una verdadera herramienta de retroalimentación que ningún otro medio ha tenido.

La realidad también se fragmenta en la red, también se ficciona, pero al menos existe la posibilidad de una retroalimentación mucho más dinámica y podemos encontrar tantas opiniones de personas, instituciones, organizaciones, asociaciones, empresas,  como links queden a la mano.

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Archivado en: Gobierno y epidemia, Internet, Televisión

Influenza Mediatizada: el reinado de lo evidente

Mariana Torres

Sara Sefchovich cuenta en su País de mentiras que la falta de preparación de los conductores de televisión termina por realizar un ejercicio profesional donde no se profundiza, sólo se describe lo evidente.

He escuchado en más de una ocasión que los medios se han portado “responsablemente” en la difusión de información de prevención y recuento del avance o retroceso de la llamada “influenza porcina”. Habrá que puntualizar: la televisión y la mayoría de la radio comercial han realizado una excelente labor de voceros. Salvo contados casos de noticiarios radiofónicos, lo ofrecido por los medios son incontables encadenamientos de mensajes de los secretarios, estatales o federales.

La mañana del lunes los noticiarios del duopolio televisivo apostaron por invitar a doctores que respondieran dudas de los televidentes; durante la conferencia de prensa ofrecida por Marcelo Ebrard en la mañana, Mónica Garza sólo repitió lo ya dicho.

Esa es la actuación de la televisión: “está el secretario de Educación, Alonso Lujambio, el Secretario de Salud José Ángel Córdova…”, lo cual sabe cualquiera que pueda leer, si un reportero preguntaba por las campañas políticas el conductor reponía: “entonces será decisión del IFE”, “entonces se suspenden clases hasta el 6 de mayo”, “entonces evitar aglomeraciones”. Lo mismo sucede con los expertos: “entonces, doctor, usar tapabocas”, “pues como dice el doctor, no automedicarse”.

Ninguna información que no esté en las conferencias de prensa, nada de profundidad, reporteros fuera preguntando a los peatones por qué no usan tapabocas, testimonios vacíos de familiares con preguntas del estilo de “¿cómo se siente de estar aquí en el hospital con su familiar con influenza?” “¿cómo siente la situación con respecto al hospital?” –si alguien entendió el sentido de la última pregunta, por favor que desnutra mi ignorancia y me lo explique—: el saldo de una situación de cuya gravedad no estamos completamente seguros.

¿Será que es buen momento para creer en las cifras oficiales? ¿Será que la radio comercial y la televisión “dicen la verdad” porque dan voz al gobierno federal y estatal? En todo caso, es la única versión, la posibilidad de saber si el gobierno mexicano ya estaba enterado, si su actuación fue tardía, si los casos son más de los reportados, si es necesario parar actividades en el DF y no se hace porque implicaría detener al país… un cúmulo de dudas por responder son atendidas sólo por los medios alternativos, los críticos de siempre que se convierten en la opción para quienes no nos conformamos con saber las recomendaciones de la Secretaría de Salud.
Esta es sólo una emergencia de las muchas que podrían ocurrir en la vida del país y es la muestra para saber con quién contamos para informarnos de las poliédricas coyunturas de esta naturaleza.
Al final, los medios funcionan en cuanto a sus audiencias, es nuestra decisión si elegimos sintonizar las descripciones y repeticiones. Es nuestra decisión entre el análisis y el reinado de lo evidente.

Archivado en: Respuestas sociales, Televisión

La televisión en Jalisco

Observación no sistemática… sí cotidiana sobre medios en estos días de tanta influenza

Empiezo por celebrar esta iniciativa, pues es una oportunidad de seguir contribuyendo de una manera adicional a la de simplemente ayudar a mi comunidad y País con mi encierro en casa. Y eso que amo y disfruto en grande estar en mi casa. Y me sigo preguntando qué podemos hacer más allá de externar nuestra opinión o nuestras inquietudes u observaciones,  en cuanto a conformación de estrategias que puedan partir de la consideración de los diferentes niveles y formas de comunicación con que contamos: interpersonal, organizacional, mediática, la académica misma, etc… etc…

Al igual celebro la mayor participación deC7 Canal local no comercial del Sistema de Radio y Televisión Jalisciense, en cuanto a la información tan variada sea en géneros  (noticias, entrevistas, respuestas a inquietudes de sus tele-seguidores) y aspectos abordados sobre el tema de la influenza “como se llame” .  El tema que ocupa mayor tiempo en C7 es la influenza: qué precauciones tener, cómo lavarse las manos de manera efectiva, cómo aprovechar que se lava uno las manos para luego cerrar la llave del agua que puede contener gérmenes depositados por el mismo que se ha lavado las manos , cómo cubrir el faltante de tapabocas en el mercado con su fabricación en casa, cómo hacer un uso adecuado del cubrebocas … y lo que también podría considerarse información relevante en estos momentos, cómo  “lidiar con los pequeños en casa”, cómo fomentar en estos momentos valores familiares, cómo, cómo re-organizar el tiempo, las relaciones y la comunicación de la familia en familia y cómo reorganizar el tiempo-ocio.

Sí  faltan a C7 espacios que analicen y busquen más allá de lo que nos informan las voces oficiales. C7 modificó su programación pensando en los cambios sufridos en la vida laboral, familiar y cotidiana, pero aún así ha resultado una buena opción y una sorpresa.

En definitiva, la versión oficial completa ahora está en el canal no comercial, a diferencia de que en los canales comerciales ésta se presenta en corte y con cortes como parte de espacios informativos, como parte de una noticia o como parte de una capsula informo-preventiva.  Pero la transmisión de la información oficial a través de C7 ha sido por la posibilidad de conexión con Canal 22 y la puesta en red con otros canales no comerciales.

Me hago muchos cuestionamientos  y me siento impotente al escuchar a diferentes reporteros de distintos medios, en las ruedas de prensa en transmisión en vivo, planteando de manera insistente sobre cuestiones que ya han sido informadas minutos anteriores y que no informan más de lo ya informado o medio informado… cuando está claro que no está claro, en lugar de aprovechar los limitados segundos para nuevas cuestiones, para información diferente, sin necesidad de llevar al enojo o desesperación de ambas partes: el que trata de informar y el que trata de buscar información.

Nuestros medios son totalmente cuantitativos más que informativos. Prueba de ello es que tuvieron que pasar poco más de 24 horas para poder escuchar información relevante y útil más que atemorizante: por ejemplo síntomas que atender, cuidados a seguir, de qué o quién y cómo habría que cuidarse.  En lugar de esta información las primeras horas escuchábamos las mismas cifras 20 y 22 una y otra vez hasta el hartazgo. En dónde estaba algún entrevistador creativo que buscara especialistas durante las primeras horas que nos dijera qué significado tenían esos números y qué podíamos empezar a hacer para evitar que nos cambiaran las cifras.

Y por otro lado su papel se limita a buscar respuestas a las inquietudes de los reporteros.

Quienes son los actores más importantes en la transmisión de información de interés general, de relevancia, de novedad, de actualidad, de objetividad, y demás características periodísticas, no tienen confianza en la información proporcionada por las autoridades (quienes se supone la tienen o la deberían tener) pero se aferran a obtenerla de ellos y algo más riesgoso a transmitirla.

Predominancia de términos técnicos en los discursos de nuestros medios y en nuestras autoridades.  Según las cifras en México y en el mundo existen más (casi 2 o 3 a 1) defunciones por neumonía (y van en aumento), pero toda la atención está puesta en el concepto de Influencia (particularmente porcina, ahora humana). Parece que el hallazgo que se celebra es encontrar muertes por otra causa que no sea por el virus de la influenza.  Pero a mis odios sigue resonando que la gente sigue muriendo por neumonía. Con esos datos le temo a la influenza, pero me parece le temo más a la neumonía.  Según los expertos el virus de la influenza porcina o en su modalidad de humana  en sí no ocasiona la muerte, sino su posible complicación con un cuadro de neumonía ¿simple retórica y argumentación falaz en los discursos de autoridades y retomada por nuestros medios?

¿qué podemos hacer para que los medios de otros países no hagan sus noticias con la denominación de “influenza mexicana”… según  las cifras podría corresponder algo así como “influenza México-estadounidense”, pero bautizarla no nos corresponde, pero sí debería tocarnos  defender lo que implica referir como “mexicano” a este virus dentro de la opinión pública.

Finalmente, celebro también contar con este recurso denominado Internet, porque en estos tiempos de Influenza, la mejor información, la más oportuna, la más rápida, la más urgente y la más orientadora, la he encontrado a través de internet. Información

La influenza también ha matado a tantos mensajes basura que llegan cotidianamente a mi bandeja de entrada, pues también han dejado de fluir en estos días, por lo menos a mi computadora.

Y por último me pregunto será necesario hacer en cuanto a las formas y espacios de recreación y entretenimiento, de la masividad a la ¿?????????????.

Teresa Tovar Peña

pos_teretovar@yahoo.com

Universidad de Guadalajara

Departamento de Estudios de la Comunicación Social

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TV UNAM y Radio UNAM

Ayer miércoles en la noche busqué en Televisa y Azteca la conferencia de prensa del Secretario de Salud y sólo el canal 11 la trasmitió en vivo y completa.

Mis respetos por TV UNAM -y radio UNAM- y su programa nocturno en vivo en donde invitan a expertos a contestar preguntas del público.

Así mismo su página en red con información orientación ciudadana.

Elsie Mc Phail /UAM Xochimilco

Universidad Autonoma Metropolitana

Unidad Xochimilco, Mexico, D. F.

http://www.xoc.uam.mx

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